Menudo pitote se ha montado en torno a Lucía Etxebarría y el anuncio de que abandona la literatura ("al menos de momento"). Dice que gana muy poco, que hay mucha piratería y que ahora tiene una hija que alimentar. También que "no me apetece pasarme tres años trabajando como una negra para esto".
En fin, que está harta y lo deja.
A mí "la sucia", como la apodan en mi casa, nunca me ha gustado. Ni poco ni mucho. Me aburren sus argumentos tipo 'tía-estoy-fatal-y-tomo-pastillas-pero-si-me-llama-cualquiera-me-lo-follo', 'uau-el-centro-de-Madrid-es-taaaaan-auténtico' o 'mujeres-bien-hombres-regular'. También me empalaga su intensidad y ese gesto facial que perpetuamente grita: "¡Estoy aquí! ¡Mírame, mírame, míííííírameeeee!". Y cuando se hizo a la intelectualidad cañí y comenzó a titular como ellos ('El silencio de las mierdas', 'El alféizar bajo tu puta madre', 'El semen de tu rostro'), estuve por acercarme al centro y clavarle unas tijeras melladas que tengo en la cocina.
Pero la tipa gana premios y tiene sus lectores, lo reconozco. Intuyo, además, que ha hecho buena pasta en los últimos quince años a base de vender cultura en papel encuadernado.
Sin embargo hoy, que todo se hace con píxeles, a Lucía ya no le parece tan lucrativa la cosa. Con razón, porque no lo les. Los escritores de éxito ya no se forran como antaño. Creedme, trabajo con dos o tres que encajan en esta categoría y no viven mucho mejor que nadie. Son los ciclos de la Historia: en un principio escribir no valía nada (hasta el XVIII), luego se repreció muchísimo (XIX-XX) y ahora sus títulos han vuelto a despeñarse. Eso sí, que nadie se lleve a engaño: se sigue pudiendo vivir de la literatura, la diferencia solo radica en el lujo: antes lo había y ahora no.
Si esta mujer prefiere encontrar un 'currete' que blinde ante la inanición a su vástago me parece fenomenal. Escribiendo no se siente recompensada y, antes de pasársela en un lamento, se baja del barco. Es lo suyo.
Lo que no me gusta es que atribuya el final a la piratería. Porque 'la piratería', para esta y muchos de los suyos, es el pozo sin fondo donde descansan todas sus frustraciones. De estos, todavía espero que un día de tormenta denuncien a los piratas por robar el sol.
La culpa, per secula seculorum, es de la piratería.
Ella es inocente; hace lo mismo que antes y cada vez recibe menos dinero. No se plantea más. Y posibilidades haylas:
- Quizá pudo haber publicado una novela por capítulos en su blog. Con un millón de lectores y los adSense más cutres (0,02 por impresión) las cuentas no pintan mal. Vamos, que correr la coma y correrse propiamente son todo uno.
- Quizá pudo haber convertido un texto en aplicación para iPhone. Así, con icono de librito, muy cuco, por dos euretes. En cuanto se la descarguen 500.000 mendas (que entre Europa y Sudamérica no parece descabellado), la recaudación se pone en un millón. De ahí, por muy mal negociante y gestor que tengas, 200.000 euros limpios te llevas. Que por "tres años trabajando como una negra" en España no los cobra prácticamente nadie.
- Quizá pudo haber editado su novela personalmente y colgarla en la red por un módico precio. Qué se yo, cinco euros. Casi nadie busca copias piratas por cinco euros, menos aún si se guarda una cierta simpatía por la autora -cosa que, quizá incautamente, le presupongo a sus lectores-. Pues eso, que como se la bajen más de 200.000 personas "se pone en Champions", que dice un amigo.
- Quizá pudo haberse dado un paseo por su queridísima Malasaña y haber reclutado a un infógrafo, a un músico, a un diseñador o a una ilustradora. Juntos podrían haber lanzado un producto multimedia integral, algo relativamente novedoso que captaría la atención de los consumidores. ¿Una obra que te entra por los ojos y por los oídos? Ah no, que con esas características solo se conoce el cine, y también lo piratean.
Nada de eso. Lo que a Lucía le gusta es escribir en su casita y darle el libro a la editorial Planeta. Luego ellos se lo corrigen, le diseñan la portada, se lo imprimen, se lo distribuyen, se lo promocionan, se lo venden, le adelantan la pasta y encima la inflan a royalties.
Si este proceso ha dejado de ser lucrativo es por el Inefable Gremio de los Piratas Informáticos. Los mismos que hundieron el brasero, conspiraron contra la gramola y eliminaron la palanca de sacar el aire en los coches. "¡Saca el aire, acelera y dale al contacto!", suena como gemido fantasmagórico todavía en los aparcamientos.
No, señora. Usted no deja de escribir por los piratas, sino porque le sale de la polla (o lo que tenga en su lugar). Usted, como casi todos los 'escritores de éxito', es un soldado de las grandes editoriales. Y se da la circunstancia de que ellas han hecho una fortuna vendiendo papel escrito y están dispuestas a hacerle la guerra al progreso con tal de que el flujo de caja se mantenga dinámico. Es normal, es lo que haría usted y lo que haría yo si estuviésemos en su lugar (aunque si yo fuere Lara trataría de hacer más footing, por aquello de no parecer un sapo gigante). Ellos saben que el negocio se acaba y no piensan bajar los precios: en efecto, se lo recortan a usted, que para eso es el soldado raso.
Yo que tú, Lucía, (te tuteo ahora para no acabar de mal rollo) rompía filas y me buscaba la vida. Pero no 'trabajando' como cualquiera, que se te va a hacer muy duro. ¿Madrugar todos los días? ¿Comer mierda poniendo buena cara? ¿Librar 22 días al año? ¿Hacer horas extra gratis? ¿Aguantar a un jefe cuyo cerebro no querrían ni en un bufet libre de Walking Dead?
Y además un trabajo te va a quitar tiempo de la actividad a la que dedicas tu tiempo últimamente: subir fotos tuyas y de tu hija a Facebook y compartir fotomontajes de Urdangarin.
Qué va. Hay gente -futbolistas, cantantes, políticos, escritores, actores porno, contrabandistas- cuya ocupación es tan cojonuda que ya no valen para hacer otra cosa.
Así que a ver si dentro de dos años, cuando anuncies que dejas el curro para escribir otra novelita, se te ocurre cómo venderla y, además de tu embriagadora prosa, nos regalas una idea útil para el negocio de la cultura.
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2 comentarios:
Coincido contigo al 100% en lo de las tijeras oxidadas.
Pero permíteme, desde el máximo buenrollismo, que levante la ceja por los 0,02€ por impresión. A mí eso me sale 20€CPM (coste por mil) y eso no es un adsense ramplón, ya lo quisieran en elmundo.es
Perdona, era sólo un comentario por deformación profesional. Por lo demás estoy de acuerdo al 100%. Es más, tampoco creo que los libros sufran tanta piratería como quiere hacer creer la tipa. Al contrario, yo creo que está vendiendo menos por manta y se quiere retirar diciendo que la culpa fue del cha-cha-cha antes que reconocer su fracaso.
Por mi parte, todavía me debe 20 euros que me timó con un libro, igual que la Asensi. Que no digo que sea fácil escribir, pero habiéndome leído ya un buen montón de libros (debo tener en casa unos mil) han sido las dos únicas ocasiones en las que he sentido que el escritor me estaba timando.
Un saludo
Usted sabrá más, querido Anónimo, sobre todo si pertenece al SECTOR.
Pero a mí adSense me paga 0,03 por impresión...
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