Cosas que no se debe olvidar en una entrevista de trabajo

Tal y cómo está el empleo en este país no se pueden dejar pasar oportunidades. Y, sin embargo, casi todos los días veo gente que la caga en las entrevistas; algunos por tonterías, otros por fallos de bulto... incluso los hay que llegan al despacho sentenciados. Yo no soy un experto en recursos humanos, pero sí conozco cómo funciona una empresa y puedo presumir de haber sido contratado en cada una de las entrevistas que he hecho.

Esto es lo básico que un desempleado debe saber si aspira a cambiar su condición:

  • Esto no es la universidad. Tenlo claro: la empresa no quiere formarte. Y, si está dispuesta a hacerlo, querrá pagarte como a un becario. Lo que se busca son personas capaces de sacar el trabajo adelante sin dar problemas, así que desecha expresiones tipo "ahora no sé hacerlo, pero seguro que en un par de meses estoy al nivel, yo aprendo rápido".
  • Miente, pero con sentido común. Todo el mundo engorda sus CV, así que no te cortes a la hora de hacerlo. Una buena idea es disponer de varios currículums adaptados al sector de cada vacante, con pequeñas modificaciones que te presenten como un buen candidato.
  • Be ready for war. Planea varios escenarios y maneja con soltura los conceptos del puesto. No puedes permitirte desconocer un término o hablar sin conocimiento de algo. Google te valdrá de sobra para la investigación, piensa que la impostura no se alargará más allá de media hora. Miente si quieres, pero no dudes ni seas fantasioso.
  • La sinceridad también vale. Una pregunta habitual suele ser: "¿por qué quiere cambiarse de trabajo y unirse a nuestra empresa?" Di sin miedo que es por el dinero o porque te pilla más cerca de casa, no te avergüences. Pese a que no lo parezca, el que te está entrevistando vive en la misma sociedad que tú y comparte preocupaciones contigo. Si el motivo es que en tu compañía te llevas mal con el 90% de la plantilla o que te han pillado robando material, ese dato sí te lo puedes guardar para ti.
  • Critica, haz pequeños apuntes. Una técnica que suelo utilizar consiste en hacer pequeñas matizaciones al entrevistador cuando me está explicando mis atribuciones laborales. Mediante una serie de apuntes y preguntas conseguirás que el tipo del otro lado de la mesa te considere a su nivel, si no por encima. A mi modo de ver, no hay nada peor que escuchar el rollo y hacer: "Ahá. Sí. Perfecto. Sí. Claro, me encanta el trabajo en equipo..."
  • Viste como te salga del pito. No te obsesiones con esas gilipolleces que se pueden leer de los gurús de las relaciones laborales. Confórmate con llevar la ropa adecuada al puesto y al sector al que optes. Si no lo tienes claro, camisa y chinos para hombres y traje de chaqueta informal para ellas. Ten un factor en cuenta: si no estás cómodo con lo que llevas ponte otra cosa, porque es mejor un desaliñado seguro de sí mismo que un pijo que camina escocido.
  • ¡Esa actitud! Aunque estés en la más absoluta de las miserias no olvides que nadie te está regalando nada. Estás en la entrevista porque necesitan a alguien de tus caracterísiticas y ten por seguro que van a pagarte menos de lo que produces para ellos. Muéstrate seguro de tus palabras y no te preocupes si la conversación se va por peteneras. En ocasiones he terminado hablando de auténticas sandeces con los jefes de RR. HH. y en todas ellas me llamaron a los pocos días.
  • Sobre todo, relax. Sé que es muy complicado mantener la calma cuando no se tiene ni para pagar el alquiler, pero es que el nerviosismo es un campo abonado para el error, la contradiccion y el equívoco. Y, lo que es aún peor, transmitimos la tensión al interlocutor que, inconscientemente, querrá despacharnos a la mayor brevedad. Para tranquilizarme, yo pienso que hay muchos candidatos para el puesto y que lo más probable es que no me lo den, así que lo único que puedo hacer es entrar en esa sala, parecer jodidamente brillante y largarme a ver qué pasa.