Esos ojos marcianos

Era el verano de 2006 y yo trabajaba como redactor en prácticas para Marca. Mi horario era de 12 del mediodía a nosecuantísimas de la noche, así que cuando me incorporaba a la redacción por las mañanas podían llamarme de todo menos observador. Hasta el tercer café ya me podía cruzar con el Papa que ni reparaba en él. Para que os hagáis una idea, un día estuve sentado una hora al lado de Indurain y no reparé en él hasta que alguien gritó desde lejos: "¡Coño Miguelón, que has venido a vernos!".

Una de esas mañanas entré en el ascensor del antiguo edicio de Castellana 66 con una chica. Le saludé y algo se activó en mi cerebro, una parte que había molido la noche anterior a base de copazos. Me di la vuelta y miré a la chica por segunda vez, esta vez estupefacto. "Hola, ¿a qué vienes?", le dije mientras trataba de identificar la procedencia de los ojos más marcianos que he visto en mi vida. "Pues a trabajar, como tú, supongo", articularon unos labios de película porno de las caras. Aproveché mi transitorio estado de lucidez para esperar a que ella saliese antes del ascensor y procurarme un buen plano de sus cuartos traseros.

Santo dios.

Así que llegué al periódico más revolucionado que Fidel después de comprar en un Wal Mart. "¡Ha venido una modelo espectacular, teneis que verla!", grité entre mis compañeros, seguramente adjudicándome un nivel de confianza que no existía. Solo Serrano, bien versado en temas de mujeres, levantó la vista: "¿Ha venido a la redacción o se ha ido hacia la radio?" cuestionó. Cuando le expliqué que había girado hacia la radio me calmó y, mirándose el reloj, dijo: "En un rato vamos para allá y me dices si es la que yo creo".

Efectivamente, una hora después Serrano me llevó a la radio y, a través del cristal, pude volver a ver a la chica de los ojos marcianos. "No es modelo, es periodista, y hace un programa en Radio Marca. Es muy buena", me explicó Miguel, para concluir en tono jocoso "pero fíjate qué desperdicio que la gente no la pueda ver. Nos va a durar aquí poquito, así que si quieres decirle algo date prisa".

Por supuesto nunca le dije nada, pero tampoco me extraña que ahora sucedan cosas como ésta o ésta... de verdad, no es para menos.

1 comentarios:

Zarpas dijo...

La vimos este viernes por la noche. Bueno, en realidad la vieron mis colegas, porque yo no llevaba gafas y no me pude acercar... Pero sí, está muy rica!