The Atascator

Si existe algo que sublime la rutinaria existencia del urbanita medio es, sin lugar a dudas, provocar el caos en su sistemático entorno. Ayer gracias a la Bici Crítica yo y otras 3.000 personas experimentamos el placer de movernos libremente, cual road warrior, por las principales arterias de la capital. Y de montar un pollo vial de espanto, por qué no decirlo.

El Paseo de la Castellana, Alcalá, Príncipe de Vergara o Princesa fueron algunas de las afortunadas vías que presenciaron el paso de esta increíble serpiente multicolor perrofla. Al parecer existe un reglamento o ley que sostiene que un grupo de ciclistas debe ser considerado como un solo vehículo, de modo que solo la cabecera de la marcha se somete al dictado de los semáforos. Establecido para el último jueves de cada mes y herederos de la Critical Mass del 92, el evento está creciendo exponencialmente en todas las ciudades de España bajo demandas ecologistas, viales o simplemente tocahuevos.

Broncas con los conductores, buen humor y un enorme circuito urbano a disposición. Merece la pena, aunque solo sea por molestar un poco. La próxima cita, el jueves 29 de octubre a las 20:30 en Cibeles.