"Si se pone a tiro traemos a David Bobui"

Habla Jesús Pérez Varela, ex consejero de Cultura de la Xunta, sobre el cartel de conciertos del Xacobeo 2004. ¡Gracias a Kremaster por el aviso!

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Feliz Navidad

Disculpadme, pero no he podido evitar poner este vídeo. George Michael, ese pelazo, la casita en la montaña... ¿qué más se le puede pedir a la vida?

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Viejas, horribles costumbres

Quizá soy muy dogmático, quizá haya partes que desconozca, quizá no he juzgado la situación proporcionadamente. Habrá un buen motivo, quiero pensar, pero esta mañana he visto esta típica escena en Juvenalia y me he preguntado...

¿Qué tiene un niño que aprender en un puñetero tanque? ¿Se han planteado sus padres cual es el objetivo de esa máquina? ¿Es el tanque un avance del ser humano que nos enorgullecemos de mostrar a las siguientes generaciones?

Y la auténtica pregunta, ¿necesita tanques el ser humano? Alguno dirá: "Desgraciadamente, en este mundo sí".

Porque desgraciadamente este mundo no es perfecto. Y no tengo claro que presentar enormes máquinas de matar como algo divertido a los niños solucione nada.

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Lecturas de váter

Lista de consejos colgada en los servicios del restaurante árabe "La Taberna del Faraón". Como podéis comprobar, el choteo va in crecendo, llegando a un penúltimo consejo -el undécimo- memorable.


Vía Microsiervos

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"Todo el Madrid metido en su área"

Si algún recuerdo tengo fresco en la memoria de mi niñez son las eliminatorias de Copa de Europa que jugaba el Real Madrid. Las veía solo en el salón de mi casa, poco futbolera. ¡Cómo no iba a verlas! La conversación sobre fútbol suponía el 95% de mi vida social (y hoy lamentablemente sigue gozando de altos porcentajes).

Me ponía histérico que en los últimos minutos siempre tuviésemos que defender un resultado. Pensad que ya venía revolucionado de una semana antes, pues en el colegio no se hablaba de otra cosa. Así que ahí me tenéis, despierto más tarde de las 11 y subiéndome por los sillones mientras mi pobre madre trataba de leer.

En esos partidos la voz siempre era la de José Ángel de la Casa. No me importa que sea un soso, que pronuncie mal los nombres o que no sepa de tácticas. Su voz era la que sonaba cuando mi corazoncito de nueve años estaba a punto de infartarse. Llegado el máximo momento de asedio, José Ángel tiraba de una coletilla que me provocaba escalofríos: "Todo el Madrid metido dentro de su área".

"Todo el Madrid dentro de su área" y gol. Lo comprobé más de una vez. Era decirlo y yo cerraba los ojos. Y al abrirlos, gol. Inevitable, como una maldición.

Con el tiempo la frase maldita fue transformándose en anécdota, pero nunca se me fue de la cabeza.

Claro José Ángel, este es un final feliz para mi anécdota vital. :-)

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No se puede empezar mejor

En la historia del cine hay títulos de crédito y TÍTULOS DE CRÉDITO. Y es que algunas películas empiezan tan bien que ya te predisponen todo el visionado.

Pero como en todos los sitios, en DHB™ también hay clases. De modo que si vamos a hablar de cine, hay que empezar mencionándole a él. Quizá haga falta que muera para que, de una vez por todas, reconozcamos que el comienzo de Manhattan (1979) es una de las mejores cosas que le ha pasado a la Humanidad desde el microondas.




El señor de la guerra
(2005) no es la película que recordaremos en nuestros últimos momentos de vida, pero sí supo resolver ingeniosamente los primeros minutos de metraje con Life of a bullet.



En Stranger than fiction (2006) el director consigue presentar al personaje antes de que acaben de salir 'las letras' de un modo tan clásico que resulta brillante.



Hitchcock demuestra que con líneas y música se puede tensionar al público en los créditos de Con la muerte en los talones (1959). Gracias al vértigo geométrico que provoca, el espectador recibe intranquilo el comienzo de la acción.



Y para terminar qué mejor que la secuencia de créditos de Atrápame si puedes (2002), la última producción digna de Spielberg. La animación es caprice des deux, mes amis.

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Bajo tu responsabilidad

Atención: el contenido del siguiente vídeo puede disparar algunos frikómetros, por lo que la dirección recomienda no verlo si no se ha jugado alguna vez a Monkey Island (sí, sí, tiene una entrada cosiderablemente larga en la Wikipedia.)

Los demás lo disfrutaréis bastante.

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De la esencia y la existencia

Tomar café en la Castellana me acerca a Sartre. Concretamente a la parte de su vida que dedicó a redactar "La náusea". Por más que me afano en localizar nuevas definiciones para término "tugurio de mala muerte", el paisaje cafeteril permanece inalterable: empresarios o extranjeros.

Harto de escuchar el agudo graznido de las hordas francófonas que emergen del Prado hoy me decidí por los empresarios. No había tragado el primer sorbo de café cuando una parejita de ejecutivos ocupó mi flanco izquierdo, espacio que tenía yo destinado a observar el acontecer callejero a través de la ventana.

Ella, rubia de rosados morros, cincuenta cumplidos y tan pija que si secuenciaran su genoma sólo aparecería una palabra en el informe: Tous. Su rostro sugería ascendencia porcina. Él, trazas de zorro plateado sin fuste, traje azul de paño y acabado impoluto en pelo, manos y zapatos. Al poco el zorro comenzó a rondar a la pija utilizando fórmulas como: "Ya ves, yo me monto en el barco y mi mujer no me ve en todo el verano" o "luego nos tomamos una cañita y te cuento cómo funcionan en tu departamento".

Severamente estomagado apresuré los tragos y encendí un cigarro. Hago mucho esto porque pienso que mis miradas fulminan mejor entre bocanadas de humo. Algo así como comer chicle y ponerse chulo, son acciones que conllevan una actitud. Pero nada. Por más que lo intenté el zorro no pareció captar mi mensaje, que en este caso se parecía a "eres un baboso y me estoy planteando sacarte el corazón con esta cucharilla que tengo en la mano". Mientras, la pija aguantaba los envites con la entereza que da un anillo de casada y la frescura de la que se sabe con poder sobre su propio jefe. "Es que hay que fijarse en la gente, ¿sabes? Cuando te entrevisté ya pensé: coño, esta es una tía lista" apuntó el zorro, empleando la poca dignidad que le quedaba para limpiarse el culo.

Cual Venus de Botticelli, el zorro reposaba lánguidamente sobre la barra atusándose las solapas de la americana cuando tiró de armamento nuclear: "Tú eres guapa, pero no guapa guapa, sino con una belleza especial, que hay que saber apreciarla". Una vez escuchado esto no me cupo duda: el Destino me tenía preparados unos cuantos enemas de sobremesa si no detenía esa inercia. Casi estaba a punto de levantarme y susurrar "eres lo más miserable que me he echado a la cara" en la delicada orejita del ejecutivo cuando un subalterno se echó a la arena para restañar la justicia en el mundo.

"Blanquita, no comas más migas de pan que ya sabes donde terminan" irrumpió el camarero en la conversación señalando los ya no tan tersos senos de la pija. Momento de tensión. El tipo, renegrido y luciendo una ortodoncia a base de cantazos, no se conformaba con meterse en coto privado y estaba defecando en felpudo del guardés.

Esperé al comentario áspero del zorro, pero nunca llegó.

De hecho ella reaccionó como si le hubiesen inyectado L.S.D. con una manguera. En un instante desencadenó una sonora carcajada del extrarradio, ésa que se activa al contacto con los pedos, el follar y demás inconveniencias de índole poligonera. De la soltura con la que se manejó el hostelero da fe la actitud del zorro: cuando por fin se decidió a decir "esta boca es mía" fue para pedir la cuenta. La rabia de su gesto contrastaba con la disposición de la pija, a punto de saltar la barra y trincarse a aquel zafio bajo el lavaplatos.

Ambos se alejaron del lugar mientras yo prendía el segundo cigarro. Cuando se desvaneció el hedor a Loewe sólo el camarero, ya enfrascado en otro ficheo, atetisguaba que aquello no había sido un mal sueño. Pese al humo debió captar la admiración que emanaban mis pupilas, porque me confesó al pagarle: "Estos gilipollitas son unos charlatanes. Van con el Audi y se creen que ya tienen todo hecho, pero al final a las pijas nos las follamos nosotros". Como respuesta sólo le ofrecí una sonrisa, pero me quedé con ganas de abrazarle, de decirle que su absoluta necedad se meaba en las clases sociales y que gracias a gente de su calaña esta sociedad permance bajo unos mínimos de habitabilidad.

Ese homo erectus, sin saberlo, era un abanderado del equilibrio biológico. Un GEO del darwinismo entrenado para corregir las perversiones intelectuales del hombre.

Pero, como Bartleby, preferí no explicarle todo esto. Así que volví a ponerme los cascos y enfilé al trabajo. Luego, mientras caminaba por la Castellana, la recua de trajeados de vuelta al laboro sólo me produjo compasión. Lo que empezó siendo "La náusea" terminó en "El ser y la nada".

Y es que el ser humano, por mucho que trate de refinar sus instintos, de sepultarlos bajo educación, colonia y coches caros, nunca dejará de ser un animal.

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Mary Poppins según McFarlane


Traducción
- Peter: "Se necesita niñera". Parece un buen trabajo para un inmigrante. /
- Jane: Michael, ¿te has enterado? Tendremos una nueva niñera.
- Michael: Oh Jane, ¡qué emocionante! ¿Crees que será lo que siempre hemos soñado?
- Jane: Eso espero. Siempre he imaginado a la más hermosa...

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Hey Roynston, what the fuck??

Recibo vía Zarpitas, nuevo colaborador de DHB™, esta inspiración artística del extremo del Real Madrid Roynston Drenthe. Como me ha dejado sin palabras, me conformaré con suscribir el sentir del usuario golfos en Youtube: "Me voy a pegar un tiro".

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Canciones muy (des)conocidas (I)

Hay canciones que permanecen en la memoria, sin identificar, durante años. Suenan y resuenan en la cabeza sin etiqueta alguna, agarrándose normalmente al ritmo de una melodía pegadiza y una letra perfilada unívocamente por el tiempo. Y es que, antes de la Era Google, sólo algún locutor cafeinómano podía echar luz sobre estos misterios.

Uno de estos casos es Say in ain't so Joe de Murray Head. Hace tiempo una amiga la descubrió en mi coche y juró estar en deuda conmigo para toda la vida. Hoy reparo que mi buen Zarpitas estaba en las mismas. La cancioncilla es una de las primeras que compuso Murray Head, un actor británico del método que muchos recordaréis como el bisexual protagonista de la maravillosa Sunday Bloody Sunday de Joel Schlesinger. Después llegaría su gran éxito, One night in Bangkok, pero esta obra ya es de dominio público.



Seguimos con los prolijos años 80. Si os hablo de The Korgis muchos arquearéis las cejas. Quizá Everybody's got to learn sometime os evoque algún recuerdo, pero adoráis esta canción de 1980 sin saber su nombre.



Y cómo olvidar el pastelazo de Richard Marx Right here waiting, resuelto en un vídeo gayer a más no poder que encandiló a toda una generación de corazones solitarios. El bueno de Richard tuvo que conformarse con el éxito de este himno al sentimiento amoroso, ya que en los 90 la casta de crooners melosos fue expulsada de los escenarios por el pujante movimiento grunge.



Para terminar, una de cultura televisiva. Algunos elementos, ya inmersos en los veintitantos, guardáis en una nebulosa las imágenes de una serie que emitieron muy poco tiempo en España: El gran héroe americano. Ya sabéis, el tipo con el traje rojo que no sabía controlar sus superpoderes. La producción no soporta ningún tipo de revisión crítica, ya os advierto, pero su banda sonora sigue en nuestro inconsciente colectivo. Os hablo de Believe it or not, de Joey Scarbury.


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Erraste, bellaco

No hagáis caso a ninguna predicción sobre el futuro de la tecnología. Porque ni siquiera los hombres que manejan la industria lo conocen:

  • Bill Gates, fundador de Microsoft (2004): "Acabaremos con el spam en dos años"
  • Alex Lewyt, presidente de Lewyt Corp (1950): "La limpieza del hogar se realizará con aspiradoras nucleares"
  • Thomas Watson, presidente de IBM (1943): "Creo que existe un mercado mundial para tal vez... cinco ordenadores"
  • Ken Olsen, presidente y fundador de Digital Equipment Corp (1977): "Los ordenadores no están hechos para ser utilizados en casa"
  • Bill Gates, fundador de Microsoft (1995): "En nuestro software no hay ni habrá fallos realmente importantes tal que un número considerable de usuarios quiera que se arreglen"
  • William Preece, ingeniero en jefe del Post Office (1878): "El Reino Unido no necesita teléfonos"
  • Arthur Summerfield, presidente ejecutivo del United States Postal Service (1959): "Las cartas serán entregadas con cohetes"
  • Alan Sugar, presidente de Amstrad (2005): "En las próximas navidades el iPod estará muerto, acabado, kaput"
  • Lord Kelvin, presidente de la Royal Society (1883): "Los rayos X son una farsa"
  • Darryl Zanuck, productor de cine de la 20th Century Fox (1946): "La televisión no durará mucho. La gente no pasará las noches mirando una caja de madera"
  • Lord Kelvin, presidente de la Royal Society (1895): "Las máquinas volantes más pesadas que el aire son imposibles"
  • Bill Gates, fundador de Microsoft (1981): "Ningún ordenador necesitará jamás más de 640 KB de memoria"

Podéis encontrar más columpiadas célebres en Famously Wrong Predictions.

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¡Con todo!

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No sabes cómo te quiero

Parece que en estos días se cumplen 25 años desde la llegada de la Quinta del Buitre al Real Madrid. Vaya aquí mi pequeño homenaje para ellos, porque si alguna vez he tenido un dios, es el que firma la obra de arte de abajo.

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¡Se siente!: ¿Farkas presidente?

Con su pelazo rizado y rubio al viento, que hace recordar al pibe Valderrama o algún futbolista argentino de los años setenta; sus trajes Ermenegildo Zegna, diseñados especialmente a su medida, y unos zapatos de piel de cocodrilo, el empresario chileno Leonardo Farkas conduce su Rolls Royce Phantom Drophead -un coche que cuesta un millón de euros y del que existen sólo cinco en el mundo- por las calles de Santiago de Chile.

Este ex músico de casinos de Las Vegas y de lujosos cruceros se ha hecho famoso en su país por transformarse en un icono de la filantropía, al donar dinero a destajo, dejar generosas propinas a los camareros y pagar muy buenos sueldos a sus trabajadores. Esta imagen alcanzó su punto más alto hace sólo algunos días, cuando hizo una donación de 1.000 millones de pesos chilenos (alrededor de 1.250.000 euros) a la Teletón, la obra creada por Don Francisco que va en ayuda de los niños minusválidos.

Su fama en Chile (y en otros lugares del mundo) crece casi al ritmo como lo fue haciendo la de Obama en Estados Unidos. La analogía, que parece exagerada, adquiere validez cuando se ve el fervor popular que despierta su figura, que se muestra en el apoyo que tiene en Facebook para que lance su candidatura a las elecciones presidenciales de 2009. Esto que parece un chiste es avalado por más de 155.000 personas, por lo que está entre los cinco políticos más apoyados a nivel mundial en este sitio web, en un ranking que lideran Barack Obama y John McCain.


¿Cómo se explica este fenómeno? Por el desencanto que se vive en la actualidad en Chile con la clase política - poco usual en un país que parecía una isla dentro de Sudamérica por la seriedad con que eran vistos los políticos - y por estar inserto en un continente donde han gobernado personas como Menem, Bucaram o Collor de Melo. Al lado de éstos, realmente Farkas parece Churchill.

Por esto, Farkas, cuyos conocimientos en política se limitan a izquierda o derecha (claro, sin distinguirlas) y que habla un español rudimentario mezclado de frases en inglés, está en estos momentos pensando seriamente ser candidato presidencial y dar una sorpresa. Por ahora, se pasea en su Rolls Royce, asiste a programas de televisión de farándula y regala. Sí, regala incansablemente su excentricidad y su dinero a muchos que lo ven como un salvador y que parecen preguntarse por qué si han venido votando por personas que actúan como payasos, por qué no hacerlo ahora por uno de verdad.

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Colisionando hadrones en el Prado

Que en Madrid hace mucho frío es algo innegable. Lo que no sabía es que estamos a sólo 100 grados del cero absoluto (-273º), la temperatura teórica más baja posible y a la que funciona el LHC. Se ve que mientras arreglan el invento nuestro querido alcalde ha cedido el Paseo del Prado para ir haciendo pruebas...

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Los fichajes son para el verano

Si Ramón Calderón se dedicase al negocio de los astilleros, seguro que le daría por hacer los barcos sin casco. Luego, ya en plena travesía, trataría de hacerse con unos maderos para reflotar el invento. Pero Calderón preside una entidad deportiva y se empeña en confeccionar equipos. Y su madero se llama Huntelaar, un delantero holandés con más agilidad que presencia de ánimo que llega al Bernabeu cuando toda la tripulación está tragando agua.

Miedo me dan estos movimientos, porque en los últimos quince años, sólo Higuaín y Panucci han salvado la cara llegando en Navidades. Los demás fichajes pueden clasificarse en 'Decepciones' (Cicinho, Gago), 'Errores' (Cassano, Portillo)... y 'Bromas pesadas', como el ilustre creador de la Gravensinha.


Veinte millones por un rematador limitadito que nunca se ha visto en éstas. Vale, de acuerdo, Huntelaar no es Gravesen. Pero yo a esos que hablan del sucesor de Van Nistelrooy les haría pasar el control antidóping.

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