Escribe en Marca.com Javier Estepa, un chaval estupendo con tanta sabiduría como humildad. Estos días se ha liado la manta a la cabeza y ha creado Leyendas de fútbol, una serie de artículos que relata el devenir biográfico de las grandes de este deporte.
Para la anotación sobre Lottar Mathaüs, Javi ha rescatado un vídeo de las semifinales de la Copa de Europa de 1987 que no tiene precio. En él puede verse a un jovencito Mattahaüs compartiendo incidente con Juanito.
El 'malogrado' Juanito, adjetivo tan recurrido en los 80 que llegué a confundirlo con su nombre real. "Mira, Malogrado Juanito en la tele", dije en algún momento de mi infancia, convirtiendo automáticamente la frase en una coña familiar. (Hay que tener en cuenta que yo entiendo por "mi infancia" el periodo comprendido desde que nací hasta ayer, cuando fui capaz de aguantar 30 segundos el Listerine).
Visto con perspectiva, si Juanito malogró su carrera al morir, ¿podría ser aprovechado un sinónimo de vivo y activo? Se me ocurre un titular "El aprovechadísimo Maldini se retira a los 41 años" y sé que alguno torcería el morro.
Recomiendo el visionado de la pieza (20'') en cuatro ocasiones, prestando atención a:
a) A Chendo cambiando de estrategia tras el pisotón de Juanito. Lentamente baja la mano sobre el muslo y, como por inspiración espontánea, presagia que le va a doler al pisar.
b) A Juanito llegando como un poseso y descargando un potente combo de hostias sobre el alemán. El embrión de Pepe. Después de transitarle el lomo le debe decir: "Yo a ti te destruyo. ¿Me oyes? ¡Te destruyo!"
c) A Sanchís haciendo buena la más pura acepción del modismo 'patada de ladrón' mientras su cabeza delata satisfacción al pisar hueso.
d) Al señor referee arrimando cebolleta a Juanito. Llegados a un punto no se sabe si se intentar colar en la fila de una felación masiva o si más bien trata de orientar la embestida del malacitano hacia sus cuartos traseros. (Y ojito a esa mano izquierda loca, cerca del final).
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"Va un tipo borracho por la calle y se cruza con una monja. El individuo se queda mirándola y arremete contra ella. Despues de estar cinco minutos dándole hostias y con la monja demacrada en el suelo, se detiene y dice:
- Me decepcionas, Batman."
Extraído de Los cien peores chistes sobre Batman.
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Hoy he reservado un hotel en toibiza.com, el vuelo de ida (Vueling) en atrapalo.com y el de vuelta (Easyjet) en edreams.com. Y todo para un mismo viaje.
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Ésta es una de esas imágenes que no se ven en la crónica de una corrida de toros. Aunque la imagen por si misma tenga más 'arte' que todos los matadores de la historia juntos, EFE decidió no ofrecérsela a los medios.
El ambiente, la plaza y la tradición española: vedlo como queráis, pero mientras este espectáculo continúe siendo legal en nuestro país, seguiremos abanderando las repúblicas bananeras de Europa.
Si me permitís una sugerencia, pinchad sobre la imagen para verla en alta resolución. Es impresionante.
Vía | Enfoque diferencial
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Recibo por correo:
Un día como ayer, pero de mil ochocientos cuarenta y siete, se autorizaba la creación (merced a una especialísima dispensa del Obispo de Andalucía) del Cuerpo de Pajilleras del Hospicio de San Juan de Dios, de Málaga.
Las pajilleras de caridad (como se las empezó a denominar en toda la Península) eran mujeres que, sin importar su aspecto físico o edad, prestaban consuelo con maniobras de masturbación a los numerosos soldados heridos en las batallas de la reciente Guerra de Sucesión Española.
La primigenia autora de tan peculiar idea, había sido la Hermana Sor Ethel Sifuentes, una religiosa de cuarenta y cinco años que cumplía funciones de enfermera en el ya mencionado Hospicio de San Juan de Dios. Sor Ethel había notado el mal talante, la ansiedad y la atmósfera saturada de testosterona en el pabellón de heridos del hospital. Decidió entonces poner manos a la obra y comenzó junto a algunas hermanas a “pajillear” a los robustos y viriles soldados sin hacer distingos de grado. Desde entonces, tanto a soldados como a oficiales, les tocaba su “pajilla” diaria.
Los resultados fueron inmediatos. El clima emocional cambió radicalmente en el pabellón y los temperamentales hombres de armas volvieron a departir cortésmente entre sí, aún cuando en muchos casos, hubiesen militado en bandos opuestos.
Al núcleo fundacional de hermanitas pajilleras se sumaron voluntarias seculares, atraídas por el deseo de prestar tan abnegado servicio. A estas voluntarias, se les impuso (a fin de resguardar el pudor y las buenas costumbres) el uso estricto de un uniforme: una holgada hopalanda que ocultaba las formas femeniles y un velo de lino que embozaba el rostro. El éxito rotundo se tradujo en la proliferación de diversos cuerpos de pajilleras por todo el territorio nacional, agrupadas bajo distintas asociaciones y modalidades.
Surgieron de esta suerte, el Cuerpo de Pajilleras de La Reina, Las Pajilleras del Socorro de Huelva, Las Esclavas de la Pajilla del Corazón de María y ya entrado el siglo XX, las Pajilleras de la Pasionaria que tanto auxilio habrían de brindarle a las tropas de la República.
En América latina, rara vez ajena a las modas metropolitanas, las pajilleras tuvieron también sus momentos de gloria. Durante la guerra civil mexicana, grandísimos auxilios brindaron a las tropas de todos los bandos, las Hermanas de la Consolación, organización laica (aunque cercana a la Iglesia) que ofrecieron la fatiga de sus muñecas para calmar los viriles ímpetus.
Estas hermanitas recibieron pronto distintos y soeces apelativos, fruto del inagotable ingenio popular, tales como las mami-chingonas o las ordeñamecos. De México la costumbre pasó a las Antillas, en donde tuvieron particular éxito las sobagüevo dominicanas, todas ellas matronas sexagenarias que habían elegido ocupar sus tardes en esta peculiar forma de servicio social. El último lugar en América donde hicieron fortuna estas abnegadas damas, fue el Brasil.
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"El viernes tuve la cena de empresa y ayer, sin saber cómo, me desperté en la cama de mis padres".
Un amigo cuyos padres estaban en casa.
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No os diré quién me envía estas fotos, pero a alguno os pueden resultar interesantes. ¿Reconocéis al sujeto?

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