Así será la Eurocopa 2012* (ya puede irse de vacaciones tranquilamente)

La Eurocopa está a la vuelta de la esquina y, quien más y quien menos, se pregunta si España será capaz de ganarla por segunda vez consecutiva y, de paso, hacer historia al ser la primera selección en conseguirlo. ¿Serán capaces de completar tamaña gesta? Bueno, esto no es tan fácil como incumplir los límites de déficit, así que vamos por partes.



Grupo A
Vamos a empezar por el principio (espero no soliviantar con esto a los cristianos). El Grupo A es, cómo expresarlo con exactitud… er, bueno, digamos que el Grupo A es una mierda. Grecia es un grupo de amigos bajo la batuta del portugués Fernando Santos. “¿Y quién es este señor?”, se preguntará alguno. Pues el tipo que hizo ganar la Copa del Grecia al AEK en 2002, hombre, un currículo que extrapolado a la Eurocopa garantiza que Grecia, cuanto menos, será capaz de llegar puntual a sus partidos.

La República Checa y Polonia tienen algo más de chicha. Los checos se colaron en la competición a través de la repesca y cualquier comparación con los Nedved, Koller y compañía haría vomitar a una cabra. Al timón sigue Rosicky, que antaño fuera el “joven Mozart”, cuya carrera a los 31 años recuerda más a la del decrépito Salieri. “Eh, eh, que juega en el Arsenal”, me gritan desde el fondo del auditorio. “Sí, y se va de compras con Almunia y Bendter”, respondo yo con la típica expresión de ‘cuando tú vas, yo he vuelto, he puesto dos lavadoras y me he pasado por el Mercadona que no tenía desodorante’.

Un poco más esperanzadora se muestra Polonia, que acude a la Eurocopa de su país con un cuadro joven y relativamente sólido. Con esto quiero decir que no es que sean un muro de hormigón, pero tampoco la mousse de yogur griego de Danone. Si uno se para a revisar la alineación es posible que acabe tal como empezó, con la salvedad de Lewandoski, el punta del Dortmund, hombre –de 23 años-  sobre el que giran casi todas las aspiraciones del equipo.


Por encima de todas está Rusia. Como el PSV en los noventa, han optado por sustituir a Hiddink por Advocaat y, como los holandeses, pronto entenderán que se la han dado con queso. Pero los que al final ganan los partidos son los de corto, y Arshavin, Dzagoev o Zhrikov pasan por ser los tres mejores jugadores del grupo.

Pasarán Rusia y Polonia, por este orden.

Grupo B

Pasamos al Grupo B, el mal apodado “grupo de la muerte”. Porque sí, es de la muerte, pero de la muerte de Dinamarca. Los escandinavos,  que tienen un equipo muy apañado con Kjaer, Kvist y Eriksen, no van a ver por dónde les llegan las hostias. En otras circunstancias los chicos del jodidamente inmortal Morten Olsen habrían tenido una opción, but not this time, my dears.

Y es que en el grupo también se encuentran Holanda, Alemania y Portugal. Casi ná. A los españoles nos gusta pensar que Holanda es el equipo donde Van Bommel y De Jong despliegan lo mejor de sus artes marciales, pero lo cierto es que son mucho más. O al menos un conjunto con buen trato de balón, las ideas claras y un ataque centelleante. Elia para Robben, este se la mete al hueco a Van Persie y, cuando te quieres dar cuenta, ya estás sacando el balón de la red.



Portugal ofrece más dudas. Principalmente ofrece la duda de saber si Cristiano estará a nivel cósmico o seguirá con su tradición de devolver los testículos a la caja abdominal en las grandes citas. Oh sí, claro, también están Moutinho, Veloso, Coentrao y Nani, pero todavía no ha nacido el piloto capaz de saltar la banca con mi Citroen Saxo en Hungaroring (¿este circuito existe o simplemente he oído el nombre y me ha parecido chachi para la Fórmula 1?)

Alemania; ahora podríamos enfangarnos en el debate sobre si Mario Gómez es el realidad un 'nueve' de garantías o solo un tipo al que los medios venden bien sus rachas. O si Lahm es un capitán a la altura de Matthaus y Beckenbauer. O si Schweinsteiger merece una sola de las líneas que se han escrito sobre él. O si Neuer es mejor que Adler o es que jugar en el Bayern sigue pesando mucho a la hora de confeccionar la Manchstaff. O si Ozul es en realidad un anuro. Todo esto da igual. La Historia nos enseña que lo mejor que tiene  Alemania es eso, que es Alemania. En el peor de los escenarios se marcharán en semifinales.

Solo los germanos tienen una plaza asegurada entre los dos primeros. La otra se la jugarán en el Holanda-Portugal, a no ser que alguno haya tenido la torpeza de empatar contra Dinamarca.

Grupo C

Tres economías en quiebra y una en pleno ‘boom’ forman el Grupo C. Sin embargo son los pobres los que tienen todas las papeletas para seguir en competición. Italia sigue inmersa en el interminable ERE de los que ganaron el Mundial y, mientras la nueva generación no dé un paso adelante, eso de aterrizar en Fiumicino con la copa les queda un poco lejos. Buena defensa, buen ataque y ‘pichi-pichá’ centro del campo. Irlanda –o Eire, como le gustaba repetir a De la Casa para acojonarnos- es un país en coma futbolístico. Sus jugadores ya no brillan en la Premier y  nombres como Keane y Duff continúan sosteniendo al equipo entrenado por Trapattoni. No son lo que eran pero, ojo, tampoco van a ir de turistas a Polonia.

A los entendidos les gusta tocarse hablando del talentoso Luka Modric, y tienen cierta razón. El chico es un portento, uno de esos pocos capaces de hacer que un buen equipo alcance la excelencia ofensiva. Lo que sucede es que Croacia no es un buen equipo y que, antes o después, tanto Italia como España terminarán encontrando el hilito por el que deshilachar a los dálmatas.


España es la mejor selección del torneo, pero no empecemos todavía a chuparnos las pollas, que diría alguno. El reto, lo único importante, radica en que Del Bosque pueda motivar a la Vieja Guardia para que se deje la bolsa escrotal a ras de césped. Si no, los españoles disponen de una Segunda Unidad compuestas por ‘leones’ vascos capaces de casi todo, pero no de todo. Curiosamente  España e Italia se jugarán el primer puesto en el debut de ambas, un partido donde los equipos suelen ofrecer versiones extravagantes de sí mismos.

De modo que, como todos tenemos claro quién va a pasar en este grupo , os contaré un chiste: ¿Sabéis cómo llaman los japoneses a Cristiano Ronaldo? Kasimessi.

Grupo D

Y bien, vamos al último grupo. Suecia, Ucrania, Inglaterra y Francia. Sin lugar a dudas los que más me gustan son los franceses: de los clásicos, Ribery sigue dando un buen nivel, Benzema y Nasri han dado un salto en confianza y Lloris ya se puede contar entre los mejores porteros de Europa. Por detrás llegan tipos como Sakho y M’Villa, con aspecto de haber quemado varios coches en los incidentes de 2010, que combinan fundamentos con un aparato muscular más digno de otros deportes, como el Crujimiento Olímpico de Cráneos o la recién fundada Halterofilia Dental.

Inglaterra, si fuera un malo de Batman, sería el tipo conaspecto mariposón que lleva un pijama con  interrogaciones.  Durante los últimos 30 años se han dedicado a dilapidar el prestigio internacional que acumularon durante los 70 anteriores y, hoy en día, no hay nadie tan loco como para meterles pasta en el Bwin (aunque más loco sería meterlo en Miapuesta, ¿verdad?) La espantada de Capello podría indicar que, una vez más, los ingleses se adentran en la Eurocopa con más preguntas que respuestas.

Ucrania y Suecia tienen mimbres para darle un susto a cualquiera. Los primeros porque juegan en casa y despiden a Shevchenko, que a poco que se esfuerce se retirará con dos o tres golitos internacionales más. Suecia, por su parte,  es un grupo fuerte con su Svensson, su Toivonen, su Ibrahimovic.... además, se conocen como si llevasen diez años jugando juntos y… espera un momento: ¡es que los llevan!


En resumen, que Francia es la favorita del grupo. Cabría pensar que Inglaterra será segundo como mínimo, pero los amarillos, escandinavos y eslavos ellos, saben cómo hacer que los grandes suden tinta. Es más, yo apuesto porque Zlatan se nos cuela en cuartos.

Y así serán los cruces

Para el primer partido de cuartos, según la iglesia Pascualista, Varsovia acogerá un bonito Rusia - Holanda, que parecen destinadas a encontrarse en cada cita internacional. Ambos tienen opciones, aunque si Sneijder saca el bazooka de gala o permiten a Robben hacer su jugada (regate hacia dentro, paralelo al área y 'pumba'), los rusos se volverán a su páramo natal antes de tiempo. En este mismo lugar del cuadro tenemos también otro colorido España –Suecia. Decíamos antes que Suecia mola mucho, incluso más que el de la chupa de cuero de California Dreams, pero no tanto como Zack Morris hablando por el móvil. Lo más probable es que pase España y que Ibrahimovic termine pateando en el suelo a un inerte Arbeloa ya con el tiempo cumplido, of course.

Así que Holanda - España en semis. Muy riqui. Hasta aquí los de Del Bosque pueden haber llegado con el piloto automático, y será ahora donde veamos la motivación de los españoles, capaces de superar a Holanda si así lo desean. Pero son ya muchos partidos para Xavi, Casillas o Villa, y no podemos olvidar que hace dos años tocaron techo. No les queda nada por ganar, y esto es lo peor que le puede ocurrir a un profesional. Así que no me decanto por ninguno.

En el otro lado para abrir boca nos sirven un desnatado Alemania - Polonia. Será un mero trámite para todos menos para Podolski, cuya madre experimentará un intenso pitido en los oídos. Días más tarde, su otorrino le revelará que la palabra ‘puta’ está incomprensiblemente tatuada en sus tímpanos. Y cuando recurra a la bibliografía para publicar el hallazgo, descubrirá que existe un único antecedente: el de la madre de Luis Enrique.

Y cerraremos ronda con el plato fuerte: Francia – Italia. Mola. Preferiría no mojarme en este asunto, pero las circunstancias lo requieren: pasará Italia. En Blanc no ha conseguido imprimir el carácter necesario al equipo, y los grandes líderes galos como Napoleón, Robespierre o Asterix no se forjaron precisamente jugando a la PlayStation (aunque es evidente que el viejo Bonaparte se habría metido buenos vicios al Age of Empires).


Alemania se las verá con Italia el 28 de junio por un puesto en la final. Será un partido clásico, rocoso, con Alemania en posesión del balón e Italia dejando a los aficionados germanos sin respiración por momentos. Un tiro al palo de Rossi, un mano a mano que falla Osvaldo… pero no nos pasemos de modernos: ganará el que dice Lineker. Quizá de un cabezazo a salida de córner en el minuto 113 o de un fallo garrafal de Buffon, que anunciará posteriormente su retirada de la azurra para que dejen de tocarle los cojones, que demasiado ha hecho para tener 35 años. Su sustituto será Abbiati, a no ser que Zenga se vea con cuerpo torero y acepte el puesto.

Pero ganará Alemania, vamos.

Y se encontrará con España u Holanda en la final. Si son los naranjas, Alemania se impondrá, todos pensaremos que Gómez es la leche, el Madrid lo comprará por 30 millones y lo revenderá por 8 a los dos años, mientras el Bernabéu se pregunta qué raza de mono será la que dirige los fichajes del equipo.

Si, por el contrario, la final es la misma que en Viena, será un choque tan apretado como las nalgas de Búfalo Gontxo en el Orgullo Gay. Con todo, Alemania no podrá parar la mejor versión de la creación española y todo dependerá de que los delanteros aprovechen o no los balones que dispongan. De eso y de que Piqué no se gane una roja en el minuto 52 por llegar tarde a un balón, como lleva toda la temporada haciendo.

En resumen chavalotes, que nos estamos dejando aquí los ojos, que la Eurocopa 2012 se irá a Alemania… a no ser que España la quiera.

* O bien podría suceder algo completamente diferente.

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Necesitamos que Urdangarin vaya a la cárcel

No tengo la más remota idea de si Iñaki Urdangarin es o no culpable, ni tampoco me importa: lo único que sé es que debe ir a la cárcel. España, los españoles, no tenemos fe alguna en nuestro sistema de justicia. Nadie, o casi nadie, piensa que la Justicia sea ciega en nuestro país, y una sociedad que no cree en su Justicia termina por no creer en ella misma. Sabemos demasiado bien que, en España, sigue vigente la máxima que el filósofo Anacarsis acuñó hace 2.600 años: "La Ley es como una tela de araña: los insectos pequeños se quedan enganchados, pero los grandes siempre la rompen".

Por eso recojo con infinito escepticismo las palabras del rey en nochebuena; porque es muy sencillo teorizar cuando la Constitución te prohíbe internarte en el campo práctico. Y es que cuando el Jefe de Estado no tiene más poder que el de la palabra, puede decir lo que le salga de las narices. Lo que sí destilo de las palabras del Borbón es que si a su yerno le empapelan, él va a hacer la estatua. ¡Así que metamos un buen paquete al Urdangarin y recuperemos la confianza ciudadana!

Todo será más sencillo si el 'handbalero' este ha estado dando pelotazos con la chapita de agente real. Pero, si es inocente, que pague igual: dos añitos a la sombra. En mínima seguridad y con chófer y jacuzzi si es necesario. ¿Acaso París no vale esta misa? Que han sido catorce años de vivir del cuento, Iñaki.

Oh, sí, sería una cabeza de turco. Una expresión que evoca corrupción y no debería existir en una sociedad con una Justicia justa, pero este no es nuestro caso. Nosotros estamos hartos de ver escándalos políticos en la prensa que se diluyen en agua al tiempo que nuestros mini-fraudes fiscales son motivo de multas y embargos. Si un extraterrestre llegase al planeta desprovisto de cualquier influencia humana, le sería imposible comprender que un tipo acabe entre rejas por robar 2.000 euros de una farmacia y que otro, por utilizar fondos públicos para financiar el terrorismo, ni siquiera pase por el banquillo.

Por cierto, que últimamente está muy de moda imputar a altos cargos. A diferencia de los primeros años de la democracia, ahora es habitual ver a presidentes autonómicos y grandes empresarios declarando ante el juez... con los mismos resultados que antes. El descrédito y el bochornoso numerito mediático que se monta alrededor es lo más parecido a una condena que verán estos señores. De hecho, alguien debería sacar una estadística de 'peces gordos' y contraponerla con el número de ellos que fueron finalmente condenados: se nos quedaría cara de panolis.

Urdangarin expiará las penas por todos ellos: será Míster X, Mariano Rubio y Camps a la vez. Es el candidato ideal, sin padrinos ni intereses cruzados. Además el pueblo entendería que al pasar de ser un Don Nadie -a las audiencias del balonmano me remito- a Duque de Palma a uno puede írsele la pinza y meter la mano donde no debería. No olvidemos que la ética incurre en incompatibilidades con el 'sálvese-quien-pueda' que sirve de leitmotiv al capitalismo y que está por nacer el español al que un fraude fiscal le quite el sueño.

Necesitamos que Urdangarin vaya a la cárcel, porque esto ya no se sostiene. Y si no él, alguien de su calado. Estamos hartos de pezqueñines, señor Gallardón. Entrulle a un pez gordo o a dos medianos pero, por dios santo, cree ilusión de justicia.

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Lucía se va porque le sale de la polla (o lo que tenga en su lugar)

Menudo pitote se ha montado en torno a Lucía Etxebarría y el anuncio de que abandona la literatura ("al menos de momento"). Dice que gana muy poco, que hay mucha piratería y que ahora tiene una hija que alimentar. También que "no me apetece pasarme tres años trabajando como una negra para esto".

En fin, que está harta y lo deja.

A mí "la sucia", como la apodan en mi casa, nunca me ha gustado. Ni poco ni mucho. Me aburren sus argumentos tipo 'tía-estoy-fatal-y-tomo-pastillas-pero-si-me-llama-cualquiera-me-lo-follo', 'uau-el-centro-de-Madrid-es-taaaaan-auténtico' o 'mujeres-bien-hombres-regular'. También me empalaga su intensidad y ese gesto facial que perpetuamente grita: "¡Estoy aquí! ¡Mírame, mírame, míííííírameeeee!". Y cuando se hizo a la intelectualidad cañí y comenzó a titular como ellos ('El silencio de las mierdas', 'El alféizar bajo tu puta madre', 'El semen de tu rostro'), estuve por acercarme al centro y clavarle unas tijeras melladas que tengo en la cocina.

Pero la tipa gana premios y tiene sus lectores, lo reconozco. Intuyo, además, que ha hecho buena pasta en los últimos quince años a base de vender cultura en papel encuadernado.

Sin embargo hoy, que todo se hace con píxeles, a Lucía ya no le parece tan lucrativa la cosa. Con razón, porque no lo les. Los escritores de éxito ya no se forran como antaño. Creedme, trabajo con dos o tres que encajan en esta categoría y no viven mucho mejor que nadie. Son los ciclos de la Historia: en un principio escribir no valía nada (hasta el XVIII), luego se repreció muchísimo (XIX-XX) y ahora sus títulos han vuelto a despeñarse. Eso sí, que nadie se lleve a engaño: se sigue pudiendo vivir de la literatura, la diferencia solo radica en el lujo: antes lo había y ahora no.

Si esta mujer prefiere encontrar un 'currete' que blinde ante la inanición a su vástago  me parece fenomenal. Escribiendo no se siente recompensada y, antes de pasársela en un lamento, se baja del barco. Es lo suyo.

Lo que no me gusta es que atribuya el final a la piratería. Porque 'la piratería', para esta y muchos de los suyos, es el pozo sin fondo donde descansan todas sus frustraciones. De estos, todavía espero que un día de tormenta denuncien a los piratas por robar el sol.

La culpa, per secula seculorum, es de la piratería.

Ella es inocente; hace lo mismo que antes y cada vez recibe menos dinero. No se plantea más. Y posibilidades haylas:

- Quizá pudo haber publicado una novela por capítulos en su blog. Con un millón de lectores y los adSense más cutres (0,02 por impresión) las cuentas no pintan mal. Vamos, que correr la coma y correrse propiamente son todo uno.

- Quizá pudo haber convertido un texto en aplicación para iPhone. Así, con icono de librito, muy cuco, por dos euretes. En cuanto se la descarguen 500.000 mendas (que entre Europa y Sudamérica no parece descabellado), la recaudación se pone en un millón. De ahí, por muy mal negociante y gestor que tengas, 200.000 euros limpios te llevas. Que por "tres años trabajando como una negra" en España no los cobra prácticamente nadie.

- Quizá pudo haber editado su novela personalmente y colgarla en la red por un módico precio. Qué se yo, cinco euros. Casi nadie busca copias piratas por cinco euros, menos aún si se guarda una cierta simpatía por la autora -cosa que, quizá incautamente, le presupongo a sus lectores-. Pues eso, que como se la bajen más de 200.000 personas "se pone en Champions", que dice un amigo.

- Quizá pudo haberse dado un paseo por su queridísima Malasaña y haber reclutado a un infógrafo, a un músico, a un diseñador o a una ilustradora. Juntos podrían haber lanzado un producto multimedia integral, algo relativamente novedoso que captaría la atención de los consumidores. ¿Una obra que te entra por los ojos y por los oídos? Ah no, que con esas características solo se conoce el cine, y también lo piratean.

Nada de eso. Lo que a Lucía le gusta es escribir en su casita y darle el libro a la editorial Planeta. Luego ellos se lo corrigen, le diseñan la portada, se lo imprimen, se lo distribuyen, se lo promocionan, se lo venden, le adelantan la pasta y encima la inflan a royalties.

Si este proceso ha dejado de ser lucrativo es por el Inefable Gremio de los Piratas Informáticos. Los mismos que hundieron el brasero, conspiraron contra la gramola y eliminaron la palanca de sacar el aire en los coches. "¡Saca el aire, acelera y dale al contacto!", suena como gemido fantasmagórico todavía en los aparcamientos.

No, señora. Usted no deja de escribir por los piratas, sino porque le sale de la polla (o lo que tenga en su lugar). Usted, como casi todos los 'escritores de éxito', es un soldado de las grandes editoriales. Y se da la circunstancia de que ellas han hecho una fortuna vendiendo papel escrito y están dispuestas a hacerle la guerra al progreso con tal de que el flujo de caja se mantenga dinámico. Es normal, es lo que haría usted y lo que haría yo  si estuviésemos en su lugar (aunque si yo fuere Lara trataría de hacer más footing, por aquello de no parecer un sapo gigante). Ellos saben que el negocio se acaba y no piensan bajar los precios: en efecto, se lo recortan a usted, que para eso es el soldado raso.

Yo que tú, Lucía, (te tuteo ahora para no acabar de mal rollo) rompía filas y me buscaba la vida. Pero no 'trabajando' como cualquiera, que se te va a hacer muy duro. ¿Madrugar todos los días? ¿Comer mierda poniendo buena cara? ¿Librar 22 días al año? ¿Hacer horas extra gratis? ¿Aguantar a un jefe cuyo cerebro no querrían ni en un bufet libre de Walking Dead?

Y además un trabajo te va a quitar tiempo de la actividad a la que dedicas tu tiempo últimamente: subir fotos tuyas y de tu hija a Facebook y compartir fotomontajes de Urdangarin.

Qué va. Hay gente -futbolistas, cantantes, políticos, escritores, actores porno, contrabandistas- cuya ocupación es tan cojonuda que ya no valen para hacer otra cosa.

Así que a ver si dentro de dos años, cuando anuncies que dejas el curro para escribir otra novelita, se te ocurre cómo venderla y, además de tu embriagadora prosa, nos regalas una idea útil para el negocio de la cultura.

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Una fábula económica

Hace unos años, cuando Intereconomía aún vivía en los cuarteles, Jorge respondió a un anuncio que ofrecía una habitación en un piso compartido. En la entrevista con los que serían sus compañeros conoció a Ángela, arquitecto, a Nico, reputado enólogo, y al resto de habitantes. Jorge les contó que era un tipo sociable, que le encantaba la ubicación de la casa y que todos le parecían guays "ya de primeras". A los habitantes les cayó bien el tipo y le dieron el visto bueno, no sin antes advertirle que, al ser tantos en el piso, terminaban pagando unas facturas de luz y teléfono importantes. "Eso no es problema, yo soy abogado y ganaré mucha pasta. El único problema es que acabo de llegar a la ciudad y no tengo trabajo. Si me pudierais hacer un préstamo hasta que tenga ingresos sería perfecto..."


A nadie le pareció mal. Es más, ni siquiera fue un préstamo, sino una especie de regalo. Le dieron el dinero a Jorge con una sola condición: que si en un futuro llegaba un compañero en sus mismas condiciones, él también tendría que aflojar la gallina.

Pasaron semanas, meses, años sin que Jorge abandonase la 'empresa verde' del Estado. Y ciertamente tardó, -"¡Joder si tardó!", apuntilla Doña Perspectiva- pero al final llegó un día en el que Jorge irrumpió entró al salón gritando: "¡Tengo trabajo! ¡Y me pagan un pastón!".

Todos lo celebraron y, quizá por casualidad, Nico y Ángela dejaron esa noche de soñar con un sumidero gigante que siempre terminaba por tragárselos. Ambos, por separado, le confiaron la pesadilla recurrente a sus loqueros, y a ambos, por separado, les aconsejaron que menos trabajar y más follar.

Sin embargo todavía quedaba mucho espacio libre en el piso, de modo que se decidió incorporar más compañeros. "Más pasta común significa cambiar el ADSL por cable y pillarnos la ansiada secadora", argumentaron. Así que ficharon a Darío, a Pedro y a alguno más con pinta de alelao. La mayoría eran inmigrantes y tenían trabajos cutres, de limpiadores or something else. Y de nuevo la rueda volvió a girar; los veteranos ayudaron a los nuevos y estos pronto se sintieron como en casa.

Bueno, en realidad no ayudaron todos. Jorge se negó. Explicó que andaba corto de pasta porque tenía el coche en el taller. "La puta ITV, ya sabéis, es un sacacuartos", les soltó a unos ojipláticos Nico y Ángela. Luego fue el entierro de su padre. Después, un atraco en la "puta puerta" del portal. Por último, un cajero díscolo con hambre de plástico.

Tantísima vicisitud escamó a Ángela, que comenzó a seguirle de cerca. Vio que Jorge salía todos los días de casa a las 8, sí, pero no para ir al despacho, sino al bar de enfrente. Allí le caían las horas mientras pasaba del café al cubata sin despeinarse. Acto seguido Jorge fijó rumbo a un local llamado 'Sensaciones'. Las luces de neón y los cristales tintados fueron suficientes para que Ángela prefiriese esperarle en la calle. Tres horas después, Jorge salió del garito en dirección a casa. En el ascensor se 'encontró' con Ángela (el matiz que separa 'toparse con alguien' de 'esperarle agazapado en la garita del conserje' justifica las comillas). "Buff, estoy reventado, ha sido un día horrible en el trabajo", le escupió a su compañera.

Ambos sonrieron.

Cuando Nico se enteró, vía WhatsApp por supuesto, convocó de inmediato a todos en el salón. Le pidieron explicaciones a Jorge, cuyo rostro pasó de la ira al llanto en lo que se ahueca un pedo. Entre sollozos reconoció haberles mentido: "No, no soy abogado, snif, pero sí tengo trabajo. Curro en un puti limpiando las corridas del personal, snif, snif, snif, por 500 euros.". "Y lo poco que gano -siguió Jorge-, me lo bebo en dos mañanas... snif, snif... ah, y en putas, que me hacen un 50% por estar en plantilla".

No se sabe si fue el pelaje de la trola o el esbozo de erección que se marcó al tocar el tema de las lumis, pero el caso es que los aún benefactores Ángela y Nico se enfadaron a tutiplén. Clamaron, bramaron y secagaronensuputamadrearon. Y es que uno asume que a los representantes públicos se les paga el alcohol y las guarras, pero duele más si se las financias a un menda al que ves rascarse el culo con inexplicable asiduidad. A primera hora del día encima, que tienes la tripa rara y te da ascazo la vida.

Para no mandar a Jorge "de una patada a la puta calle", los compañeros decidieron volver a ayudarle a cambio de que dejase las prostis y los cubatas e hiciese propósito de enmienda. Y también, si no era mucho problema, querían echarle un ojo a su extracto bancario, por aquello de que lo iban a sanear ellos. Jorge no tuvo más remedio que bajar al Cajamadrid -en las fábulas no existe Bankia- y actualizar la libreta de ahorros.

Deuda. Deuda. Pago de comisión. Deuda. Descubierto. Deuda. Pago de comisión. Descubierto. Deuda. Retención de saldo. Deuda. Pago de comisión.

A los compañeros les recorrió un escalofrío por la espalda al comprobar que en aquellos movimientos de cuenta había más agujeros que en Sotogrande. Es más, Joselu, el que hacía ruido todas las noches, apuntó con certeza que un campo de golf solo hay dieciocho hoyos. El tipejo llevaba tiempo sin pagar las facturas comunes y, lo que es peor, la dinámica indicaba que no podría pagarlas nunca más.

Se desató en el inmueble un debate que empezó en primavera y terminó en invierno; unos querían ayudar a Jorge, otros echarle. Alguno que otro llegó a pedir sus globos oculares, desprovistos de la carne aledaña, colgando del buzón. Lo que nadie quería una habitación vacía, así que al final optaron por pagarle los pufos y seguir soñando con la secadora. Solo le pusieron una condición. "Se acabó ir del bar al puti. Solo saldrás para trabajar. A partir de hoy nos ocuparemos de que vayas todos los días a la oficina y, por las noches, nos contarás lo que has aprendido, ¿de acuerdo?", le dijeron.

"Dejad que se lo comente a mi novia", concluyó Jorge.

Moraleja: Da igual lo que diga la chorba, Grecia se merece la hostia que se va a llevar.

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Lo que el viento se llevó

Yo no creo en nada, pero a veces hay sucesos que me hacen dudar. Ayer, por ejemplo, comprobé sobrecogido como se desataba el único vendaval del verano justo cuando el Papa arrancaba el 'bolo gordo' de su tournée. El parte meteorológico se había pasado toda la semana presagiando una velada agradable para el Vaticano y, sin embargo, apenas Ratzinger subió al monstruoso escenario de Cuatro Vientos, se lió la marimorena climatológica.

Fue un fenómeno acojonante, ajustado en los segundos: salir el papa y comenzar la tormenta fue todo uno.
Ayer en Cuatro Vientos se reunió más de un millón de creyentes. Pasaron toda la tarde en una explanada sin acondicionamiento alguno, a merced de los 40º del verano madrileño, que provocó un saldo de 9 heridos y 900 intervenciones del Samur. Daños colaterales que poco importan, pensarán ellos, con tal de escuchar el importantísimo mensaje que Benedicto XVI necesita transmitir al mundo.

No había terminado el saludo cuando un ventarrón se llevó el gorrito papal por los aires. Un complemento que, coincidimos varios televidentes, sería mucho más cómico con una hélice en el tope, al estilo Doraemon. El caso es que el micro empezó a hacer extraños y desde el Vaticano optaron por una suspensión temporal del evento, no se le fueran a volar los papeles al santo padre y todavía el evento terminase en los zappings.

Los próximos quince minutos los pasó Ratzinger acorazado entre cuatro paraguas mientras el ejército de católicos recibía una generosa dosis de viento y agua. Y con los dedos en cruci, que los relámpagos se escuchaban muy cerca.

En la religión, con en política y en las demás disciplinas que en general subsisten a base de decir gilipolleces, las cosas malas pueden ser interpretadas como buenas. Fijaos que los resultados electorales, los sondeos y los debates siempre benefician a todos, independientemente de su cariz. Así, la lluvia de ayer también fue bendecida, si bien, a la postre, terminó por joder el acto.

"Que la palabra caiga como lluvia sobre vosotros, dice la Biblia. Esta tormenta la envía Dios para refrescar a los peregrinos", argumentaban las ratas vaticanas de Telemadrid para rellenar el vacío televisivo. La organización repartió gorritos y paraguas solo a los cardenales y demás miembros del palco VIP, haciendo buena la máxima cristiana que dice que, a ojos de dios, todos somos iguales. Los peregrinos, por su parte, resistieron el vendaval con esos cánticos y consignas que algún día tendrán que mencionar a sus respectivos psicoanalistas.

Cuando por fin cesó la cólera de dios y el caparazón de paraguas dejó ver de nuevo a Ratzinger, este se encontraba debatiendo con sus sicarios. "Vuestra resistencia es más fuerte que la lluvia", dijo el alemán en un momento en que se desató el fervor de los congregados. Había sido una jornada durísima, con calor extremo y lluvia intensa, pero por fin los peregrinos iban a escuchar el mensaje que habría de guiar sus vidas.

Y llegó el petardazo. Ratzinger balbuceó dos frases inofensivas, avergonzó a la ciencia dándole a la tormenta pátina divina y se largó. Sin más. Como si de Keith Richards encaramado en una palmera se tratase, el papa se volvió al hotel sin haber hablado ni dos minutos.

El mensaje de las JMJ, ese por el que había que cruzar medio planeta, se lo llevó el viento. Más tarde la presencia de los bomberos delató que la ventolera había debilitado la estructura de la macrovejiga y no se garantizaba la seguridad del santo padre.

Me pregunto si la de la seguridad es una excusa válida para el millón de personas que estaban allí. A ellos, por cierto, nadie les avisó de nada. Si de cualquier otro espectáculo hablásemos, como un concierto o un desfile, al petardazo le hubiesen seguido silbidos y lamentos de todo tipo: los peregrinos callaron.

¿Es que el mensaje de dios está supeditado a que se caigan trozos de la suerte de vejiga gigante que ayer se instaló en Cuatro Vientos? ¿Es que no hay nadie en la iglesia, entre misioneros y ascetas, con el coraje necesario para desafiar el temporal y darle a su audiencia lo que sobradamente merece? Quizá esos chavales, que no serán premios Nobel pero la voluntad no se les puede negar, merecían que Benedicto diese cinco pasos al frente, saliese de la zona de peligro, y proclamase, de pie y bajo la lluvia, la palabra de su querido jefe. Quizá se podría haber esperado, haber desmontado el dorado invento y, después, haber continuado. Quizá se podría haber emitido el mensaje enlatado por megafonía.

No sé, se me ocurren cien fórmulas más respetuosas para ese público que la despedida a la francesa. Y, si les van a tratar así, que no les llamen creyentes: que les llamen crédulos.

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"Si te meto una hostia..."

La manifestación atea de ayer hirió alguna sensibilidad y, desde luego, sacó la peor cara de las instituciones.

Esta es la de la Policía Nacional.

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Ser presidente

Con independencia de las ideas, de las convicciones o del color político, el presidente de un país no solo debe ser una persona eficaz; también debe parecerlo. Tiene que ser capaz, por ejemplo, de articular discursos tan astutos que 'toquen' tanto al intelectual como al iletrado, al escritor y al albañil, al cirujano y al ama de casa. Y ha de hacerlo, si las condiciones lo requieren, con premura.

Que para algo es el primus inter pares, coño.

Ayer, cuando Rodríguez Zapatero anunció elecciones cuasi inminentes, a Rajoy se le quedó un balón botando en el área con el portero descolocado. Vamos, que solo tenía que empujarla.

Y es que después de muchos, muchos años, el presidente del Partido Popular aparecía en escena no como el sucesor de Aznar o el rival de Zapatero, sino como el próximo presidente del Gobierno español.

Pero cuando la situación le pedía algo más que su habitual mediocridad sucedió lo mismo que en los debates con Zapatero, lo mismo que en el escándalo de Valencia, lo mismo que en la entrevista de Pedro Jota: que Mariano no remató ese balón a puerta, sino que lanzó una patada al aire y se cayó de culo.

Con todas las miradas de España puestas en él, el gallego desperdició los primeros tres minutos de la rueda de prensa, a la sazón los más importantes, en absurdas repeticiones de lo que todos ya sabemos.

La ignominia se resume en esta frase, absolutamente vacía de contenido: "Yo quiero decirles, hoy, a todos los españoles, que soy consciente de que el Gobierno que salga de estas elecciones tendrá una tarea muy difícil, porque España tiene muchos problemas" (1:48).

Después, seis minutos más de medidas tan inconcretas como prefabricadas, propias de un funcionario que al que han encargado una presentación en PowerPoint y quiere finiquitar cuanto antes. No sale en el vídeo, que está editado por el propio PP, pero hubo un momento en el que, al ser preguntado por medidas concretas, Rajoy respondió: "Las que todos ustedes conocen".

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